Néstor Cenizo
Néstor Cenizo

El Festival de Málaga viene este año con una agradable sorpresa. La cuota de protagonistas andaluzas es, probablemente, más alta que nunca. Este fin de semana hemos podido ver a De Molina pasarlo realmente mal en No dormirás (Gustavo Hernández), y a García-Jonsson cargar con el peso de Ana de día, dirigida por Andrea Jaurrieta. A ellas hay que añadir el papel secundario pero brillante de la malagueña Mona Martínez, extraordinaria en Ana de día.

Esta última es una película que partiendo de una premisa rara nos cuenta algo que hemos visto más veces. Una chica bien, formal hasta el aburrimiento, a punto de casarse, doctorando en Derecho (¿por qué se presenta como abogada?), se encuentra con que una doble exacta empieza a protagonizar su vida. El desarrollo de este inicio prometedor es más común. Jaurrieta, directora, guionista y productora, nos cuenta una historia de rebeldía, en la que Ana baja a sus infiernos o los deja atrás, según se mire.

Jaurrieta plantea una película sobre la búsqueda de una misma, y le ha quedado una película irregular, con algunas lagunas en el nudo y un final que coge vuelo. La directora mencionó a Bigas Luna y al primer Almodóvar como sus influencias, pero pueden rastrearse también ecos de Carlos Vermut.

En su presentación al público, Andrea Jaurrieta ha contado las dificultades para financiar un proyecto como este, arriesgado y absolutamente personal. Así se explica que los créditos incluyan cientos de agradecimientos a quienes aportaron en la campaña de micromecenazgo.

Es, en todo caso, una película sostenida por las mujeres. Ingrid García-Jonsson es Ana y también su reverso oscuro y libre. La vemos como una chica aburrida y sinsorga, y también como un alma autodestructiva. Pero en la película destaca el personaje que interpreta Mona Martínez, espléndida en su papel de Sole, una madre en la nueva familia que acoge a Ana. Hay mucha fuerza, coraje y verdad en la interpretación de la malagueña.

No dormirás, una película de repullos

También hay búsqueda interior en No dormirás, protagonizada por Belén Rueda, Eva De Dominici y la jiennense Natalia De Molina. Como estamos en Málaga, diremos que No dormirás es una película de repullos. Bianca (De Dominici) y Cecilia (Natalia De Molina) preparan una obra de teatro a las órdenes de Alma (Belén Rueda). Resulta que al lado de Alma, Kubrick trataba a sus actores con la delicadeza de un recepcionista de hotel a los turistas. Para ella, los actores son material para exprimir, hasta el punto de que los deja días sin dormir para llevarlos a estados alterados de la consciencia. Para preparar la obra, no se les ocurre otra cosa que ir a un hospital psiquiátrico abandonado.

Por la película desfilan casi todos los clásicos del género: escenario gótico, pesadillas, linternas y velas, muñecos… Pero teniendo los elementos para optar por el terror sutil, a Hernández le da por el susto. Hay tantos que uno acaba pensando que quizá no hacía falta tanto, y que algún muñeco está ahí por la cara. Dicho de otra forma: pudiendo tirar por Hitchcock, Aronofsky, De Palma o Argento (de todos hay influencias), Gustavo Hernández elige el efectismo y descuida la trama, que se ve venir y se desbarata al final.

En No dormirás se pasa mal, en parte por la angustia de dos protagonistas a la deriva dominadas por una madame inhumana. ¿Se acuerdan del profesor de Whiplash? Un bendito. ¿De aquello de que la fama cuesta? Hasta la vida, si fuera por el personaje de Alma.

En la rueda de prensa, Belén Rueda reconoció que su personaje es “extremo como propuesta artística”, un trasunto siniestro de las performances de Marina Abramovic o Angelica Lidell. “Quizá sean los años: creo que hay que meterse de lleno en los personajes, pero no hay que perder nunca la cabeza, que no hay que llegar a ciertos extremos”, ha comentado Rueda.

La película, coproducida entre Argentina, Uruguay y España, también se presentará en el Festival Tribeca y viene precedida del éxito en Argentina. El rodaje en un antiguo orfanato con una trágica historia detrás no ha sido, según ha contado este domingo, especialmente agradable. Algo de eso se refleja en el trabajo de las actrices, que acaban componiendo una película que da lo que promete: repullos.

El protagonismo de las mujeres

María León, Natalia de Molina e Ingrid García-Jonsson protagonizan Sin Fin, No dormirás y Ana de día, todas de la sección oficial. A ellas hay que añadir los papeles secundarios de Maggie Civantos en El mejor verano de mi vida, que clausurará el festival, y de la malagueña Mona Martínez. No es poco, pero los roles principales femeninos no disimulan la menor presencia de directoras, seis entre las veinte obras a concurso, muestra de aún queda por avanzar y de que el cine es, también en esto, reflejo de nuestra realidad.


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