Mª Angeles Robles
11 Feb 2019 - Mª Angeles Robles

Xiang Zi y el gaditano Jose Val Bal estuvieron a punto de hipotecar su apartamento para hacer una película que habla sobre la homosexualidad en China, donde rodaron la película en 18 días. Estrenan esta noche en el prestigioso festival de Berlín, la Berlinale

Jose Val Bal es de El Puerto de Santa María y Xiang Zi, a la que todos llaman Lisa, es de Pekín. Hace tiempo que comparten vida y trabajo, pero este año marca un hito muy especial en sus carreras porque estrenan su primera película en uno de los mejores festivales del mundo, el de Berlín. A dog barking at the moon, una coproducción hispano-china que cuenta con capital andaluz, es una película personal que destila profesionalidad e ilusión a partes iguales.

Lisa es directora y guionista de una cinta que reflexiona sobre el choque generacional en China y el derecho a ser libre, a ser tal como uno se siente. Jose es director de fotografía y productor de un film minuciosamente planificado y rodado en solo dieciocho días. Para que la película viera la luz estuvieron a punto de hipotecar su apartamento. Estar en la Berlinale es para ellos un premio, el respaldo a años de trabajo.

A dog barking at the moon es una coproducción hispano-china. ¿Cómo surge este proyecto?

Jose: No iba a ser una coproducción hispano-china, sino solo china. Íbamos a rodar en Pekín y el capital era únicamente chino.

Quiero resaltar que todo el capital es privado. No hemos recibido ayuda de ningún tipo. Entre otras cosas, porque los requisitos que piden en el ICAA son inalcanzables para gente que quiere hacer la primera película. Pero bueno, lo que pasó después es que decidimos hacer toda la posproducción en España y esto suponía casi un veinticinco por ciento del total del capital. Había un buen laboratorio aquí en España que nos ofrecía muy buenos precios y unos medios muy buenos.

Además, como estoy registrado como productor audiovisual en España, me parecía que también así colaboraba a desarrollar el tejido empresarial y cinematográfico andaluz. A la hora de hacer las cuentas, hemos invertido en España un dinero bastante considerable. Yo tampoco he cobrado por mi trabajo como productor y director de fotografía. Ese sueldo también ha entrado en la producción española. Todo el capital andaluz que tiene la película está ahí.

Trabajamos con un laboratorio de Barcelona aunque allí todo el mundo es internacional. Se llama Moonlight y al final se creó una pequeña familia. La verdad es que trabajamos muy bien con ellos.

Lisa: Sí. Además, yo estaba embarazada de nuestra segunda hija. Cuando empecé a rodar ya estaba de cuatro meses. Ese también fue un factor que influyó para venirnos a España porque queríamos que nuestra hija naciese aquí. Vimos que era una ventaja venir a España porque así podíamos trabajar mientras que esperábamos que la niña naciera.

Jose y Lisa (Xiang Zi) ante un cartel de la película en una calle de Berlín.

Es vuestra primera película. Lisa, tú eres directora y guionista. Y tú, Jose, eres el productor, pero también eres el director de fotografía. Es una película muy personal.

Jose: Sí, es una película muy personal. Primero porque es muy difícil que para una primera película te vayan a endosar una gran cantidad de dinero. Por otro lado, nosotros sabíamos que queríamos hacer esta película. Antes habíamos trabajado para mucha gente, pero al final sientes que no te llena, que quieres hacer lo tuyo.

Lisa se puso a escribir su propio guión, tenía más de treinta bocetos. De hecho, íbamos a hipotecar la casa, nuestro apartamento en Pekín, para hacer la película, pero cuando estábamos a punto de hipotecar la casa fue apareciendo gente que se dio cuenta que íbamos en serio y que puso capital. Nosotros, por supuesto, hemos puesto todo lo que teníamos.

Hicimos sobre todo una preproducción muy concienzuda. Sabíamos que teníamos muy poco dinero y que apenas teníamos margen de error. Una cosa que hemos aprendido es que nunca te preparas lo suficiente para un rodaje.

Trabajamos durante meses. Lisa leía su guión todos los días para ver qué se cambiaba o qué no. Yo era el director de fotografía, así que todos los días trabajábamos sobre los planos y hablábamos de cómo nos imaginábamos casa escena. Luego juntamos un equipo de gente que ya conocíamos, algunos más o otros menos, un equipo muy independiente que decidió cobrar muy poco, aunque todo el mundo ha cobrado, eso sí. Lo mismo pasó con los actores: les gustó tanto el guión que pusieron su tasa por los suelos para que pudiéramos pagarles. La verdad es que no tuvimos demasiados problemas.

Imagino que vuestra intención era que el rodaje durara lo menos posible para abaratar costes…

Jose: Sí, eso es. Teníamos programados dieciocho días de rodaje y ya está.

Que es poquísimo.

Jose: Es nada (risas). Lo normal es que la gente se tire seis semanas.

Lisa: La verdad es que la cosa fue muy bien y pudimos darle a la tropa medio día libre dos veces durante el rodaje

Jose: La reglas allí en China son diferentes. La gente está acostumbrada a trabajar muchas horas seguidas y a machacarse.

¿Todo el equipo ha sido chino?

José: Sí, menos mi ayudante que es francés. Fue mi compañero de piso cuando vivía en EEUU. Ahora vive en Francia y se vino para trabajar en la película.

Lisa: Y uno de los actores es francés también.

Casi toda la gente del equipo de producción estaba graduada en escuelas de cine de Estados Unidos. Mi ayudante de dirección, Momo, se graduó en una escuela de cine de Polonia.

Lisa, me gustaría que nos hablaras sobre el proceso de creación del guión. Esta película habla de un choque cultural entre generaciones en China. ¿Por qué querías contar precisamente esta historia?

Lisa: En mayo de 2017 nos ofrecieron un trabajo con unas condiciones muy buenas para hacer una serie web en China. Las series en China no son iguales que en Europa, son producciones que tienen muchísimo dinero detrás, un poco lo que está haciendo Netflix ahora. Nos fuimos a rodar en el sur de China, pero el proyecto estaba muy mal llevado. El equipo de producción era muy caótico. Cuando estás en un rodaje tan caótico, es inhumano. No es normal en China. Estábamos trabajando dieciocho horas al día porque el director era incapaz de organizarse y hubo un momento en que decidimos dejarlo.

Volvimos a Pekín y nos dimos cuenta de que teníamos que hacer lo nuestro, que no tenía sentido que siguiéramos trabajando para otros. Me puse a escribir y terminé el guión en dos semanas. Cuando lo terminé me deprimí bastante. Me había metido tanto en el guión que me sentía mal y decidí irme a viajar sola. Fui al Tibet y luego a otra provincia que está en el oeste de China, una provincia de mayoría musulmana, muy bonita en la que hay muy pocas edificaciones, es muy natural.

Estuve de viaje tres semanas. Ya en octubre de 2017 volví a casa, me sentía mejor y decidimos poner en marcha este proyecto. Fue cuando decidimos hipotecar la casa para hacerlo.

Jose: En inglés se dicen que tu primera película la subvencionan family, friends and fool (familia, amigos y tontos). No creo que apareciera ningún tonto, pero sí la familia y los amigos, y entre todos pusieron dinero para que pudiéramos hacer la película.

Lisa escribió su guión y tras su viaje yo la notaba con más fuerza, con más chispa. Creo que la gente nos veía con determinación para hacer la película. Creo que inspiramos algo de confianza. Y ahí empezó todo.

La película tiene como protagonista a una mujer que, tras un tiempo fuera, vuelve a China. En la cita se refleja ese gran contraste entre la China tradicional y esa China contemporánea en la que tantas cosas están cambiando. Esta mujer joven, que está embarazada, se encuentra, por ejemplo, con que su padre ha estado toda la vida ocultando su condición de homosexual. Como comentáis en el dossier, es una película sobre “los fantasmas del pasado que perdura en el presente”.

 Lisa: Sí. Tuve que hacer una especie de juego de palabras cuando presenté la sinopsis de la película para que pudiera pasar la censura y nos dieran los permisos para rodar. El padre en la película tiene un novio y tuve que poner el amante del padre, que puede ser un hombre o una mujer, porque si pongo el novio del padre no pasa la censura.

Jose: La situación en China ahora es así porque todo lo que tiene que ver con la homosexualidad o el colectivo LGTBI está censurado. No está prohibido porque no hay una ley contra los homosexuales, pero no está admitido socialmente. Es un poco como una censura silenciosa. Se sabe que no puedes hablar sobre ciertos temas. Allí todas las películas, todo lo que se publica, todo, está controlado por una oficina de censura. Sabes que te tienes que jugar mucho a la hora de rodar o de escribir un libro o de publicar. Sabes que todo lo que vaya a ser público tiene que pasar por la censura.

¿Hay algún otro aspecto que hayáis que tenido que sortear para trabajar allí?

Lisa: Hay una película de 1993, Adiós a mi concubina. En esa película el guionista tuvo que escribir un guión falso para pasar la censura y luego rodaron con otro. Casualmente después de esa fecha, apenas ha habido producciones que traten temas sobre el colectivo LGTBI. Por suerte, hace algunos años cambiaron las reglas y ya no es necesario entregar el guión completo sino que es suficiente con una sinopsis. Por eso puede jugar con las palabras sin necesidad de mentir, ni meterme en líos, pero nos la hemos jugado ahí un poco.

Jose: Por lo demás, no hemos tenido problemas a la hora de rodar. En ese sentido, teniendo los permisos no hay problema. De hecho, no nos han pedido los permisos ni una sola vez durante el rodaje.

¿Por qué querías rodar esta historia en concreto, Lisa?

Lisa: Antes de 1949, cuando se fundó la República Popular China, la homosexualidad no era ningún problema. La gente era mucho más tolerante en ese sentido. La cosa cambió luego. El concepto de familia es mucho más rígido.

Una cosa que también podemos ver en la película Adiós a mi concubina es cómo aparece la ópera tradicional china y en esta ópera vemos como el hombre actúa como una mujer. Recuerdo como a mi padre le gusta mucho la ópera china e incluso canta, pero mi madre que es mucho más tradicional en ese sentido, que es más cercana a la familia tradicional, ser reía a veces de mi padre.

Es algo que he visto desde pequeña y me preguntaba por qué la gente no puede ser como quiera. Creo que esto fue como una semilla. ¿Por qué el modelo de familia tiene que ser de una manera y no de otra? Siempre lo he cuestionado y esto es lo que me ha impulsado.

¿Hay una cierta apertura por parte de la población al extranjero?

También ahora en China la gente sale al extranjero y los que son homosexuales están en lugares donde la homosexualidad es algo natural. Al volver a china se dan cuenta de que tienen que volver a ser heterosexuales. No pueden ser abiertamente homosexuales, no pueden ser quien realmente son.

He visto que en China no hay una voz que diga: ¿por qué no? Es un tema que me tocó desde pequeña por dentro. Se trata del tema de la libertad, sobre todo.

Una creencia que hay ahora en China es que la homosexualidad es una moda que viene de fuera. Pero no es cierto, porque si estudiamos la historia de China nos damos cuenta de que, antes que Colón llegara a América, en China ya había gais y lesbianas. Lo podemos ver en la literatura. No había ningún problema. Es un modelo impuesto con la revolución.

Jose Val Bal y Xiang Zi en el festival de Berlín.

Jose, como director de fotografía, ¿qué enfoque le has querido dar a tu trabajo? ¿Tienes algún referente a la hora de trabajar?

La verdad es que no tengo como referencia ningún trabajo de otro director. No podría, no sería capaz de hacerlo. Hace mucho tiempo conocí a un director de fotografía. Haskell Wexler, que ya murió, y de él aprendí que la misión del director de fotografía es servir al director y, a partir de ahí, todo el que está por debajo de ti forma parte de un ejército que tienes que liderar.

A la hora del proceso creativo lo que tenía muy claro es que tenía que ponerme en la cabeza de Lisa y cristalizar lo que ella quería mostrar. Mi misión era darle propuestas sobre el modo en el que ella quería mostrar la historia. Ella nunca me ha dicho pon una luz aquí o allí, pon la cámara aquí sí me lo ha dicho. Creo que como director de fotografía debía tener la libertad de imaginar diez o doce posibilidades para que eligiera. Me trillé el guión. Si lo ves es lo más guarro que hay (ríe). La verdad es que como somos marido y mujer la conozco bastante bien

Hay quien me dice que tengo un estilo muy Wong Kar-wai, pero yo no lo estoy intentando, simplemente es que la historia me lo está pidiendo así. No ha sido una fotografía fácil. Requería mucha iluminación y yo soy muy meticuloso. Me gusta jugar con los colores, con técnicas como, por ejemplo, la energía de color y también soy muy meticuloso con la composición.

Escuché a un director de fotografía que me gusta mucho, Wally Pfister, que hizo Orígenes, en una conferencia suya a la que fui. Él decía que hay que ser meticuloso pero que no tienes que atarte a una idea, que tienes que aprender a ceder. Hemos jugado con ver qué nos da el contexto también.

Una vida personal y profesional juntos. ¿Cómo se lleva? ¿Cómo os influye en vuestro trabajo?

Jose: Cuando estaba leyendo el guión yo estaba imaginando dónde iba a poner la cámara. Y todavía no sabíamos dónde íbamos a rodar. Eso fue muy fácil. Estábamos muy en consonancia a la hora de ver lo que estaba escrito e imaginar cómo se iba a rodar. Lo que sí es verdad es que, una vez que ya estábamos en el set rodando, ella era mi jefa y yo tenía que hacer lo que ella quisiera. A veces, hay cosas con las que puedes discrepar de manera privada o sobre las que puedes discutir en casa, como cualquier otra pareja, pero en el set tienes que saber que no las puedes discutir. No hemos tenido follón, ni drama (ríen).

Lisa: Pienso que lo más importante es que yo tenía una idea muy clara de qué quería contar y de cómo quería contarlo. Cuando estaba escribiendo el guión sabía cómo quería editarlo también. Esto nos ha ahorrado mucho tiempo y mucho dinero teniendo en cuenta que teníamos poco margen de error.

Entre nosotros hay una gran confianza que no suele haber entre un director y un director de fotografía y eso ha ayudado. Íbamos por el mismo camino en casi todo y eso ha agilizado mucho.

Evidentemente tenemos diferencias artísticas pero no es algo que dejamos que nos afecte personalmente.

Jose: De hecho, en casa no hablamos mucho de cine. Con las dos niñas, tenemos una vida familiar realmente muy familiar.

Una primera película y se presenta en Berlín. Además, estáis nominados para dos premios. ¿Cómo estáis afrontando todo esto?

Lisa: Estamos muy felices. Yo espero darme un poco cuenta de lo que está pasando. Nos han nominado al mejor debut y a la mejor película queer y espero ganar por lo menos la del mejor debut porque dan 50.000 euros y así podremos pagar lo que le debemos al laboratorio de posproducción.

Jose: Yo estoy flipando. Uno no hace una película para un festival, la hace porque quiere contar una historia. La envías a festivales, claro. Pero, en este caso, es el único al que la hemos mandado porque era el primero que abría y ha sido estupendo porque es un festival que está en el top tres. Estamos muy agradecidos, sobre todo por el reconocimiento que le están haciendo. Esto te asienta y te da mucha confianza.

Hasta ahora cuando me preguntaban qué era y le decía director de fotografía –y ella cómo directora igual– lo primero que la gente te comentaba era: ¿qué película has hecho?, porque, aunque hemos trabajado mucho, si no tienes una película en cartelera parece que no has hecho nada. Ahora podemos decir que hemos estrenado en la Berlinale. Ya no hay duda. Podemos decir que somos director de fotografía y directora sin que nadie lo ponga en duda.

Las actrices tienen un gran peso en esta película. Hay una actriz conocida y reconocida en China y una actriz que debuta en esta cinta, incluso una niña.

Lisa: Hay una cosa que siempre nos han dicho: que en una película lo más difícil es rodar con niños y con animales. Y nosotros hemos hecho las dos cosas, rodar con niños y con animales (también aparece un perro, que es la mascota del padre de la protagonista).

Trabajé mucho el guión con los actores. Nos sentamos mucho para leer juntos. Una de las actrices, Naren Hua,  que hace el papel de madre de la protagonista, es una actriz con una gran trayectoria que ha ganado el Golden Rooster, que es el equivalente al Goya, y el premio Huabiao a la mejor actriz. Eso se notaba mucho en su trabajo.

Para la actriz joven que hace de hija, Nan Ji, es su primer largometraje, pero desde la primera audición supimos que tenía un enorme potencial.

Trabajamos mucho su personaje. Ella hacía de mujer embarazada, pero nunca ha estado embarazada. No tiene niños. Hacía falta que se notase que estaba muy cansada. Así que optamos por que se pusiera unas tobilleras con peso y antes de entrar en escena le pedía que anduviese dos kilómetros. Y la verdad es que sí, se le notaba que estaba muy cansada.

Jose: Todos los actores tenían un tremendo respeto por Lisa y por la historia. Lisa se había tomado su trabajo muy en serio. Había desmenuzado sus personajes hasta lo más mínimo para dárselos a los actores y que ellos lo procesaran. Incluso había escrito la biografía de cada uno de los personajes para que los actores pudieran entender qué estaban haciendo y por qué lo estaban haciendo.

Lisa: Los actores redujeron mucho su salario. Por debajo de lo que suelen cobrar para estar en la película.

Jose: Vieron el guión y les gustó mucho. Al principio estábamos atascados a la hora de encontrar actores, pero luego se corrió la voz y había muchos que querían participar. Fue estupendo.


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