Bajo la apariencia de comedia romántica, ‘500 días juntos’ oculta un viaje del héroe, que podría protagonizar cualquiera de nosotros: un viaje en el que su protagonista se enfrenta al reto del amor no correspondido

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14 Oct 2019
Manuel H. Martín

Los hombres lloran también no solo es el título de una canción de Raphael, es, como no podía ser de otra manera, una realidad. En un mundo cada vez más polarizado, con cierto empeño por mostrar la división entre unos y otros, sexos incluidos, hay que seguir contando y descubriendo historias en las que los hombres, como las mujeres, también lloran (o no). Al fin y al cabo, los sentimientos, la empatía y la sensibilidad forman parte de cada uno de nosotros como seres humanos.

Afortunadamente, el cine contemporáneo ha ido mostrando, de forma progresiva y sin tapujos, el lado más sensible y vulnerable de los hombres con historias de amor o desamor en las que ellos son los que se quedan atrás. ¿A cuantos de nosotros no se nos ha hecho un nudo en la garganta con el final de Lalaland?

Años antes que Lalaland (2016), fue estrenada una película que marcó a toda una generación de hombres que ya no pertenecían, ni siquiera estaban interesados, en ser machos alfa. Este film no es otro que 500 días juntos (2009), dirigido por Marc Webb y protagonizado por Joseph Gordon Levitt y Zooey Deschanel.

Un relato original

500 días juntos está contada de forma original, con una relato de narrativa no lineal que marca los días como fragmentos de la relación entre los dos protagonistas. Su protagonista, Tom Hansen (Joseph Gordon Levitt), aunque tiene como vocación convertirse en arquitecto, trabaja como escritor de tarjetas de felicitaciones en un estudio. Un día, se incorpora una nueva compañera de trabajo llamada Summer (Zooey Deschanel) y Tom se enamora de ella.

Desde la perspectiva del protagonista, parece que hay mucha sintonía, ella parece la chica ideal, con la que comparte gustos y aficiones. Parece la chica ideal pero, de repente, un día todo se acaba y Tom pasa todas las fases del duelo tras una ruptura: el shock, la depresión, la idealización,… hasta que llega la aceptación. Una aceptación que se produce cuando, tiempo después, Summer, que ya tiene nueva pareja, habla con Tom (en la estupenda escena del banco del parque) para explicarle que lo que había entre ambos no era amor verdadero.

Summer se marcha, Tom lo acepta con entereza y le desea que sea feliz. Doce días después, se cumplen los 500 días de Summer (en alusión al título original, más adecuado a la historia que la tradución española: 500 days of Summer cuando Tom, que además consigue trabajo como arquitecto, conoce a otra chica, que se llama Autumn (Otoño) y el contador vuelve a cero.

El relato de 500 días juntos, además de ser original y dinámico, conectó con muchos espectadores y se convirtió en un referente popular para toda una generación. Quizás porque a todos nos ha tocado vivir historias similares, bien desde el punto de vista de Tom o desde el punto de vista de Summer, aunque lo cierto es que parece siempre peor estar en el lugar del abandonado.

Al inicio, como a Tom, todo puede parecernos de maravilla, multicolor, alegre, musical, un mundo para disfrutar. Luego, cuando el amor se acaba, ese mundo se derrumba pasamos de la comedia al melodrama. ¿Por qué a mí? ¿Por qué yo? ¿Qué voy a hacer con mi vida? ¿No era verdad eso que decían las tazas de Mister Wonderful que me regaló?

¿Quién no ha sufrido en sus carnes el desamor?

Lo cierto es que la producción podría haber estado protagonizada por un hombre o por una mujer, ¿quién no ha sufrido en sus carnes el desamor? A todos nos ha pasado alguna vez, o nos pasará. Y, al fin y al cabo, la historia de 500 días juntos no deja de ser el viaje del héroe, el de cualquiera de nosotros, un viaje en el que el héroe de la historia se enfrenta a un reto (el del amor no correspondido) y acaba renaciendo con mucha más experiencia y mejor preparado para la vida y sus nuevas aventuras (como pueden ser nuevos amores).

 

Sin embargo, resulta curioso la polémica que surgió tras el estreno del film en 2009; algunos usuarios de redes criticaron al personaje de Summer por haber dejado al bueno de Tom, como si ella fuera la mala de la película, como si tuviera la culpa de todo el drama.

Quizás esos espectadores no se pararon a pensar que el personaje de Summer simplemente tomó una decisión (como también podríamos tomar cualquiera de nosotros), ni buena ni mala, y que en las relaciones ambas partes tienen culpa de la deriva. Sea como sea, me hace pensar ¿qué hubiera pasado si Summer fuese un hombre y el dejado una mujer?

Puede que 500 días juntos, más allá de su historia de amor y desamor, nos sirva para reflexionar sobre nuestros clichés y convencionalismos como espectadores. Especialmente el rol que tenemos los hombres. En un mundo de igualdad, tiene que haber de todo en ambos sexos, sobre todo hombres y mujeres sensibles. Porque, como dice la letra cantada por Raphael, “cuando se ha querido bien, se diga lo que se diga, los hombres lloran también”.


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